k

k

sábado, 27 de mayo de 2017

Presente, pasado...















"Si solo me quedara una hora de vida", título de un libro de Roger-Pol Droit, es un libro que me hace reflexionar sobre aspectos que nos pasan desapercibidos a diario: lo que es realmente importante y lo que es supletorio. No hace falta cambiar de rumbo, como refiere el autor, pero sí hay que establecer preferencias, sobre todo en lo relativo al presente. Dejemos que el futuro sea incierto y en una hora no hagamos ni el más mínimo caso al reloj, al teléfono, al ordenador, etc., solo hay que concentrarse en disfrutar de un instante que puede ser pleno. Me siento en un banco, donde han estado sentadas insignes autoridades nacionales e internacionales, me dispongo a disfrutar del silencio y del canto de los pájaros, el ambiente está impregnado de olor intenso a azahar, los naranjos están en flor; también huele a lavanda y a romero (típico en estás tierras). Mi única imagen es la de la colina de La Alhambra. Desde mi posición no hay más que hacer, solo dejarse llevar, porque si no lo hacemos, corremos el peligro de caer en lo que decía Montaigne: "la retahíla de acontecimientos, sensaciones, sentimientos los que se regocijan y los que duelen".