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martes, 27 de diciembre de 2016

Final del año...



¡Por fín, se acabó lo que se daba!
Menudo año de política-ficción que nos hemos tenido que tragar. Nuestras vidas, desde Diciembre del 2015, han sido todo lo que nuestros representantes políticos y los medios de comunicación han querido que sea: una contínua exaltación de los instintos básicos.

Decía Spinoza: <... Lo que nos ata a la existencia es un apetito, un deseo interminable, feroz, sordo, vora, una voluntad de más y más, una persistencia sin freno y sin ley, que adopta cien formas, mil caras, capaz de casi todo para perdurar...>.

Y es cierto que hemos estado atados a unas ideas prefabricadas ad-hoc, cada uno las ha modulado en función de sus intereses partidistas o particulares (en la mayoría de los casos).
Deseos y apetitos humanos que son insaciables cuando se trata de ponerlos sobre el tapete de la mesa común, la de la política nacional.
Voracidaz que enguñe hasta el más mínimo de nuestros particulares pensamientos sobre lo que nos rodea y nos afecta. Por fín ha parido la abuela, le costó un año, pero el neonato (casi en edad de jubilación) se encuentra bien,  comiéndose el turrón en La Moncloa, gracias a un acto de generosidad, según dicen los unos, o de tecnicismo, según los otros. Los errores de los unos y los otros han contribuído a que D. Mariano esté tan relajado, hasta de buen humor, dicharachero, vamos que del plasma ha pasado a la acción.
La res pública está convulsa y en "casas bien" (PSOE, Podemos, C`s) no han encontrado el equilibrio, necesitan un periodo de reflexión, un no sé qué zen espiritual para poner orden en sus filas y, sobre tod, en la ideología, en esa cosa que nadie sabe qué es o qué significa. Marasmo de mantras, ortodoxia inflexible, consignas y dogmas, todo pero nada; nada claro y todo vale.
A ver si se enteran los asesores de sus Señorías, a ver si bajan del espacio parlamentario-sideral y oyen a los ciudadanos: no va bien, señores, las cosas no son del color que nos las pintan, algunos vemos la paleta con colores un tanto básica, y el cuadro puede quedarles sombrío, tenebrista. La mayoría de ciudadanos preferimos una pintura impresionista, con colorido, diversa, plural; que la paleta se manche con pegotes de óleo de todos los colores, venga, que es un material bastante barato.

Pd.: Estimad@s amig@s os deseo un año nuevo muy bueno y que todos vuestros anhelos se hagan realidad. Nos leemos el próximo años (vamos, en cinco días). 



 

domingo, 18 de diciembre de 2016

Uso y abuso del poder



" Antes el poder servía a las ideologías; ahora las ideologías sirven al poder"

Ésta frase la escribió Cesare Pavese en su obra "El oficio de vivir", allá por el año 1940 (en plena 2ª GM). Hay que ver lo poco que han cambiado las cosas y es escaso esfuerzo que se hace por superar los estadíos de preponderancia de los poderes fácticos sobre el pueblo. Las ideologías al servicio de intereses ajenos al sentido estricto del conjunto de postulados de una u otra corriente del pensamiento.
Se puso de moda llamar a la prensa por el sobrenombre de “cuarto poder”, que se popularizó por el escritor y filósofo escocés, Thomas Carlyle, quien a mediados del siglo XIX dijo aquella expresión al político y escritor británico Edmund Burke, quien la pronunciaría en el debate de apertura de la Cámara de los Comunes del Reino Unido en 1787.

En la sociedad actual, solemos rasgarnos las vestiduras alegando que nuestro sistema democrático se fundamenta en 3 pilares constitucionalmente regulados: Poder Ejecutivo (Gobierno), Poder Legislativo (Parlamento) y Judicial (Jueces y Magistrados), pero el 4º poder se ha ido "empoderando" y los otros poderes han sucumbido ante él, por una especie de miedo implícito que les ha llevado a estar más pendientes del qué dirán los medios que de cumplir sus propósitos y funciones, esos para los que se les ha designado democráticamente.

Pero, podíamos decir que, no solo los medios de comunicación componen o integran ese poderoso 4º poder, bajo mi punto de vista, también se pueden incluir a otros organismos o entidades no representativas de la voluntad popular, tales como: multinacionales, Fondo Monetario Internacional, Mercados de valores, etc..., todos estos actúan en la sombra o con luz y taquígrafos, y su influencia en las decisiones del Gobierno de turno pueden ser trascendentales porque marcan el devenir de las líneas económico-financieras de un país. Bajo una pátina de legítimidad moral o ética, hacen "recomendaciones" al Gobierno de la nación e imponen un ritmo sectario e ideológicamente tendencioso, no dejando margen al desarrollo de programas electorales o a medidas propuestas por los encargados de llevarlas a cabo, los legítimos representantes del pueblo soberano (jaaaaa, qué bien queda ésta palabra, pero que vacía de contenido...).

A ver si las ideologías (cabezas pensantes y visibles de formaciones políticas), de cualquier signo o color, se percatan y dejan de ceder ante las presiones del 4º poder.