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jueves, 25 de febrero de 2016

El renacido




Hace un par de semanas presencié la muerte de un familiar, nunca había visto la muerte tan de cerca, pero me sorprendió porque resultó ser apacible. Los médicos dijeron que es lo que ellos denominan "la muerte dulce". Una vena del cerebro se rompe y éste se inunda de sangre. Cuestión de horas. Después de pensar en cómo desaparece alguien cercano, me cuesta asimilar el porqué nos aferramos a determinadas cosas intrascendentales, las cuales quedaran para uso y disfrute de otros, en el mejor de los casos, o para ser arrojadas al contenedor. Y haciendo éstas reflexiones he llegado al punto de asimilar la política y los políticos con la muerte o quema de etapas. Los partidos, mejor dicho, los "viejos" partidos han quemado demasiadas velas, se han dejado parte de su esencia por un camino que no ha sido el más apropiado, ni beneficioso para los ciudadanos. Pasados dos meses de las elecciones y no tenemos un gobierno, sólo un "desgobierno" (PP) en funciones y una serie de partidos que sólo saben mirarse el ombligo. Como simpatizante del socialismo, me siento mal por la esperpéntica negociación llevada a cabo los últimos días, por cómo se firmó un acuerdo con C`s y no con las fuerzas de izquierda (Podemos, IU, etc.), pero aún hay tiempo de rectificar con el fin de aglutinar a todos los que pretenden una nueva política. La actual Ejecutiva del Psoe no está incursa en causa alguna; las que hay pendientes de ser juzgadas (Ere`s) están encauzadas y detectados los "presuntos" culpables (incluidos Chaves y Griñán, como responsables políticos). Todos deseamos que en breve se termine la fase de instrucción y se pase al enjuiciamiento de todos los implicados. Yo, personalmente, espero del socialismo español una rectificación de rumbo y que tomen buena nota de los nuevos tiempos. No hay que aferrarse a cosas intrascendentales, ni materiales, sobre todo para que los socialdemócratas podamos comprobar que es posible un "renacimiento" cual ave fénix. Por cierto, los trastos viejos, no importa el valor, hay que desprenderse de ellos, salvo que sean Patrimonio Histórico y estén protegidos por Ley.

lunes, 15 de febrero de 2016

98 folíos de papel mojado...



Me decía una conocida que su hijo, de 21 años, era votante de Podemos porque es la lógica de un joven de izquierdas. Así de apabullante y de categórica. Este tipo de afirmaciones me llevan a reflexionar sobre que, al ver a determinados líderes políticos o periodistas, tengo sentimientos de repulsión. Muchos hacemos críticas sobre periodistas machacones con la defensa de la derecha española, pero ¿Por qué no criticamos a los defensores de la izquierda? Los "marhuendas", los "indas" o los "ferreras" hacen flaco favor a la democracia, el sectarismo que les caracteriza no fomenta más que la radicalidad. Si una sociedad no dispone de unos medios de comunicación libres ¿Podemos esperar ser una ciudadanía "libre" y sin manipular? Cambiar un sistema político es una labor muy complicada que requiere de altura de miras; hay que ponerse en lugar del ciudadano, no como protector o salvador del mismo. Me llama la atención, al leer las primeras páginas del documento presentado por Podemos para pactar con Sánchez, que sólo el índice parece el de un libro sobre teoría política, 98 páginas que dudo mucho sirvan, salvo para justificarse ante un electorado domeñado. Pablo Iglesias, desvocado, trata de pasar a la historia por ser un reformista, pero miedo me dan sus propuestas de reforma, no por que se queden en papel mojado, sino por el grado de cinismo que rezuman las palabras impresas. ¿Una oficina de Derechos Humanos? Como dice el refrán: dime de que presumes y te diré de lo que careces. Mal vamos si se tiene que crear una oficina, ex profeso, para la defensa de los DDHH, se supone que todos los textos legales, internacionales y nacionales, ya recogen tal labor, lo que hace falta, más que oficinas y negociados, es la reforma URGENTE de la justicia, para que sean los Jueces y Tribunales los que se encargen de aplicar las leyes en defensa de los más desprotegidos contra las tropelías que se cometan desde instancias superiores. Y, ésto que digo, no es más que un ejemplo de ese "documento" ofrecido por Podemos al Psoe para que se selle un pacto de gobernabilidad.