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sábado, 28 de marzo de 2015

¿Per viam rectam?

                     
 
 




                                     
 
  
 
El gusto por las cosas sencillas ¿o es al contrario? ¿Buscar lo inaccesible en nuestro yo interno?. Leía, ésta mañana, en un libro ésta locución latina y por deducción podría extraerse un significado que no es el real ¿Por la vía recta?. No, no significa eso, quiere decir... ¡Por la derecha!. Así son tantas cosas en la vida, crees que son algo que en realidad no lo son. Unas fotografías tomadas al azar demuestran lo que digo. Un puente que parece querer atravesar con sus flechas el edificio al que da acceso. Un sillín de bicicleta reutilizado como asiento para observar barcos o meditar. Un patio de vecinos que es todo menos corriente.
¿Vamos por la derecha, en una la línea paralela imaginaria que no se juntará nunca o que, tal vez, decida converger y cambiar el sentido de las cosas establecidas?.

martes, 24 de marzo de 2015

Carta a mi Presidenta.

Haciendo un ejercicio de dialéctica me pregunto ¿Quién es un buen político?. En primer lugar podríamos decir que aquel que tiene cierto carisma ante la opinión pública, pero también ha de tener unas características fundamentales: preocupación y respeto por sus conciudadanos, así como un respeto por el interés general y un grado máximo de diligencia al dirigir sus actos hacia la consecución de resultados positivos que beneficien a la mayoría. Dicho esto, la señora Susana Díaz, hasta ahora, ha demostrado tener carisma, interés por los andaluces, pero aún no hemos obtenido grandes resultados mediante sus actos al frente de la Junta de Andalucía. Tras su victoria del domingo, se abre un nuevo periodo para ella; su tiempo, nuestro tiempo es precioso y no hay que perderse por ramas que ya conocemos, hay que pasar a la acción directa y contundente, tomar decisiones inmediatas referidas o enfocadas hacia el bienestar de los más desfavorecidos.
 
Yo le pediría a la señora Presidenta que no nos defraude y actúe con responsabilidad, que no acepte imposiciones de ningún tipo. Los andaluces la hemos votado a ella, no a Felipe González o a Pedro Sánchez. Las únicas ordenes que ha de acatar son las establecidas legalmente en el Estatuto de Autonomía de Andalucía y las que le dicta la Constitución Española, las demás injerencias ha de rechazarlas de plano y velar única y exclusivamente por el interés general. 
 
También le pediría que adoptase medidas inmediatas referidas al rechazo de la corrupción, expulsando de su puesto a cualquier sujeto que esté inmerso en causa judicial por delito relacionado con el ejercicio de la función pública. Este punto es de suma importancia, ya que con ello, los ciudadanos recuperaríamos la confianza en la política.
 
Por último me gustaría hacerle una sugerencia: intente por todos los medios a su alcance defender el buen nombre de los andaluces, después de ésta última campaña electoral he sufrido por la patética imagen que medios de comunicación y demás actores políticos han mostrado de nuestro gran pueblo, supongo que esto ha sido debido a intereses partidistas. No somos unos vagos, ni nos pasamos todo el día tocando las palmas, ni todo andaluz va de procesiones o a la feria. Nos levantamos cada día para ir a trabajar, el que tiene trabajo; pagamos más impuestos que cualquier otro español. ¡Basta ya de tópicos!. Hay veces que me dan ganas de ir al juzgado de guardia a interponer querella contra determinados periodista, por ejemplo, por un delito de xenofobia, pero está claro que no se admitiría a trámite.
 
**Les recomiendo éste artículo de JUAN TORRES LÓPEZ en el que se hace un lúcido y honesto examen sobre los resultados electorales del domingo.

jueves, 19 de marzo de 2015

El teatro



<...muchas veces no hay tanta perfección en las obras compuestas de diversas piezas y hechas por las manos de diversos maestros como en las que han sido trabajadas por uno solo...>
                 
                                                                     El discurso del método (Descartes)
                                                      

jueves, 5 de marzo de 2015

Enemigos a las puertas

El único, el auténtico, el verdadero "enemigo" a derribar en cada una de las citas electorales que se celebrarán durante todo éste año, es el PP. El PP corrupto, que acaban de considerar "partícipe a titulo lucrativo en la trama Gürtel". El mismo partido que tiene en sus filas a sujetos tan impresentables como: Bárcenas, el que esquía sin vergüenza ni pudor; Grau, el chulesco mandatario valenciano; Rita Barberá, la inepta y desafiante alcaldesa valenciana; Monago, el que se atreve con los videos xenófobos, así es como veo yo el video en el que me siento ofendida como andaluza; Juan Manuel Moreno Bonilla, que se presenta como el "don-limpio" en Andalucía y afirma que sólo tiene 6.000 euros en su cuenta, pero es capaz de liquidar una hipoteca de más de medio millón de euros; Ignacio González, el que tiene pendiente de resolver algunos asuntillos sobre un ático de dudosa procedencia; el mismo PP en el que cabe un Ministro de Justicia (Catalá) que se atreve a decir que por el simple hecho de estar imputado, por Imbroda y León de la Riva, no se deben adoptar medidas disciplinarias contra dichos sujetos...
En fin, desde el cabreo más absoluto digo: el único enemigo de España, de la actual España es el PP, el que ha acabado con los derechos y libertades que tantos años nos costaron conseguir; leyes retrógradas como las de Educación, Aborto, Seguridad Ciudadana, Reforma Laboral, etc., nos han retrotraído años atrás, casi tantos que la vista no nos alcanza, incluso muchos ni habían nacido. La Izquierda (toda la izquierda, sin excepción) debe tomar nota y unirse para derrotar conjuntamente, y a nivel nacional, al Gobierno. Dejemos las diferencias, nada es irreconciliable, todos los partidos de izquierda que están o han estado en disposición de gobernar tienen "ovejas negras", pero, sinceramente creo, la izquierda española es la más crítica que hay en muchos kilómetros allende los Pirineos. No nos "hundamos" en el cieno que la derecha mediática o el poder que da al PP la mayoría absoluta parlamentaria, y rememos en una dirección: Salvar al ciudadano común.