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martes, 25 de febrero de 2014

¿Todo está perdido?

 
 
Pues depende del que lo diga. Para unos todo está perdido por ejemplo: los desheredados de la tierra, los muertos, los millones de pobres, las mujeres usadas como simple mercancía, los niños obligados a trabajar por un chusco de pan, y un largo etcétera que es doloroso, pero a la vez lejano, en el sentido de que lo vemos como espectadores sentados en cómodas butacas. Estuve en el funeral de un familiar y el señor párroco nos proponía hacer un ejercicio de reflexión sobre la fe. Yo me fui a otros lugares, mi mente solo visualizaba un amplío mar azul, tranquilo, sin oleaje...Cuando volví pude oír las últimas palabras: "...roguemos porque todos recuperemos la fe, para que el que no la tenga vuelva al "redil" del señor y pueda redimir sus pecados, porque en caso contrario no le quedará nada, fuera de la fe en cristo no queda nada...". A grosso modo fueron éstas las palabras. Por educación y deferencia hacía mis primos permanecí sentada en mi asiento. De eso hace una semana y aún me dura el cabreo y la indignación por la falta de escrúpulos que pueden llegar a tener todos los que están subidos en un púlpito (sea el de una iglesia o en el Congreso de los Diputados). Para mitigar mi cabreo me fui a ver la última película de Robert Redford (que os recomiendo): "Cuando todo está perdido". Al salir del cine concluí que NO TODO ESTÁ PERDIDO (perdonad por la mayúsculas, jeje). Una metáfora del hombre solo que lucha contra las adversidades y la sucesión de acontecimientos ajenos a su voluntad, y el hecho de dejarse llevar por la desesperación cuando ya no ve salidas; el poder del pez grande (cualquier poder: económico, político...) que pasa justo al lado del pez pequeño (los ciudadanos corrientes) y ni siquiera le ve. Y mi conclusión: no lo hemos perdido todo, pero estamos solos y no podemos fiarnos de ellos, nuestra salvación pasa por ayudarnos entre nosotros, unirnos para defender nuestros intereses y luchar contra los peces grandes y vencerles, democráticamente, hasta derrotarles.
 
 
 
 
 

domingo, 2 de febrero de 2014

Trampantojos.

El Trampantojo de La Moncloa



Aunque, inicialmente, los trampantojos eran considerados una técnica pictórica, ahora están muy de moda en cocina o para cubrir edificios históricos mientras son sometidos a reformas, previas las oportunas concesiones a los amigos de los que gobiernan en el lugar. La "trampa al ojo" consiste en engañar a la vista jugando con el entorno arquitectónico, la perspectiva, el sombreado, etc. consiguiendo una realidad intensificada o, mucho más importante, una substitución de la realidad. En eso consiste, a grosso modo, la técnica. No voy a hablar de pintura, ni de cocina, ni de constructores "untados", no señor, voy a referirme a un personaje de la historia reciente que me parece el mayor "trampantojo" que ha existido en el panorama político: D. Mariano Rajoy Brey. El presidente ha sido revestido de toda la autoridad que conceden las mayorías en las urnas; es reconocido internacionalmente (reconocido, que no conocido); ocupa un despacho, tiene Vicepresidenta, Ministros varios, Secretarios de Estado, Asesores, y un largo etcétera, que hacen, o eso parece, un trabajo en pos del bien común y de España...pero la verdadera trampa para el ojo crítico (sea de la ideología que sea) al ver a D. Mariano, es la de saber que no es un verdadero representante. Es un farsante, mentiroso compulsivo con una cohorte de palmeros políticos, financieros y comunicadores afines.