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lunes, 7 de enero de 2013

Reformas, si (contando con nosotros).

¿Cuántos de los que leéis esto votasteis en el referéndum para aprobación de la Constitución?. Yo, no. Y, durante mucho tiempo, he sido defensora de la misma, de su articulado y del grado de derechos y libertades que se nos otorgaban a los ciudadanos. Lo hacía pensando en que era de las mejores que se podían promulgar, si teníamos en cuenta la historia del constitucionalismo español.  De las aprobadas, las de 1812, 1837, 1869, 1931 y  la 1978 tenían y tiene un calado progresista; las de 1834, 1845, 1876 y las Leyes Fundamentes de Franco, totalmente conservadoras. No está mal el promedio. Cuando en tantos artículos (1.1º, 9.2º, 14, 32.1º, 39.2º) de la CE se nos habla de la IGUALDAD, se dice que es un valor, un principio o un derecho, pero lo que no se nos afirma en ningún lugar es que ese valor, principio o derecho está limitado y acotado a unos pocos ciudadanos. España cada vez es menos un estado de derecho; los poderes públicos hacen dejación de su mandato constitucional de promover las condiciones para que la igualdad individual o colectiva sea real y efectiva; Los españoles no somos iguales ante la ley y estamos sufriendo multitud de discriminaciones por distintos aspectos relacionados con el nacimiento, la raza, el sexo, la religión o la opinión; los ciudadanos no contribuimos en igualdad de condiciones al sostenimiento del gasto público y, mucho menos, atendiendo al criterio de progresividad. 
 
Analizando fríamente éstas cuestiones es cuando me replanteo mis posturas sobre la reforma constitucional, cosa que hacía de forma limitada: la corona, la ley electoral, el Poder Judicial. Ahora ya no caben medias tintas, hay que plantearse una reforma total, consensuada y desde un punto de vista diferente al que se tenía en el año 1977. Los constituyentes de aquel tiempo hicieron lo que pudieron atendiendo las difíciles circunstancias. Los futuros constituyentes no lo tendrían más fácil, pero si que actuarían con más libertad, sin tantos condicionamientos y con la experiencia de lo que hemos vivido desde entonces. Aunque también podríamos decir que los "condicionamientos" están y estarán siempre ya que los políticos tienen voz y voto y los ciudadanos sólo somos unos que pasábamos por allí, una vez cada cuatro años y, llegado el caso, votaríamos lo que pactasen con respecto a un nuevo texto constitucional. Un detalle a tener en cuenta, aunque parezca baladí, es la figura del Rey, ya no cuenta con el apoyo generalizado. La corona se ha convertido en un obstáculo o en una reliquia...
 
En fin, seguiremos observando y analizando lo que nos va llegando y esperemos que éste año nuevo sea especial y digno de ser anotado en los anales de la historia como el que se llevo a cabo un cambio de paradigma social y político.

2 comentarios:

  1. Buen post para el comienzo de año, también para que no olviden, los que creen que gobiernan para todos y solo lo hacen para el bolsillo de unos pocos, que no perdemos de vista lo importante.
    Saludos.

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  2. Uf, consenso y España me parecen, hoy por hoy, términos antagónicos. Aun compartiendo la necesidad de reformar la Constitución -bueno, de reformarlo casi todo- temo ese "todos contra todos" al que tanto apego tiene este país. O eso, o un cambio cosmético para que en la práctica todo siga igual, al ejemplo de lo que hizo el gobierno con la banca con el asunto de los desahucios.

    No obstante, ojalá me sorprenda. Ojalá.

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