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miércoles, 18 de enero de 2012

EL último bastión.

Rouco y unos cuantos jerifaltes de la iglesia, un número aceptable de gaiteros, llantos, lloros y muchos "viva España" lanzados al viento de Perbes por seguidores incondicionales del fallecido. España cañí, si señor. Ayer se enterró al último de Filipinas, digo a uno de los últimos que plasmaron su firma en documentos oficiales de la dictadura (¿Sentencias de muerte?...). Somos más papistas que el papa y como ha muerto lo elevamos a los altares. Creo que en estos días se celebra el 35 aniversario de unas muertes en no sé qué ciudad del norte de España. ¿Recuerdan?. No, mejor no lo hagan que la derecha española no quiere que tengamos memoria, hay que borrar todo el disco duro de la dictadura, y si no que se lo digan a los "garzones" que están a punto de caer por meter sus narices en la memoria colectiva nacional. Para rematar la faena oigo decir que Manuel Fraga era un demócrata, de los demócratas de toda la vida porque fue uno de los padres de la Carta Magna, magnificada por una Transición ¿modélica? que aún tiene que estar recordando que lo fue para tapar sus carencias/vergüenzas. Lo que  les decía el otro día ¡Qué bueno era el difunto!

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