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miércoles, 18 de enero de 2012

Compás.

De un lado el púgil con guantes de seda, en el otro rincón del cuadrilátero el contrincante que lleva guantes de hierro. El combate da comienzo cuando uno de los dos desea. No van a respetar las reglas del juego, sus reglas las marcarán las palabras. Cada uno piensa que está en mejores condiciones físicas que su contrario y se ve como ganador de antemano. Comienzan bailando a ritmo de melodías que les son conocidas, a medida que van calentando la música va subiendo de tono hasta que termina por eclipsar el sonido de las palabras. Parecen dos personajes de una película de cine mudo. Se despojan de los guantes y se sientan en un banco del parque.

Noche y día.

2 comentarios:

  1. Eso que narras en tu cuento me pasa muy a menudo con un amigo que tengo, siempre acabamos sentados, no en un banco, en una mesa de un garito tomando mojitos. Bueno, los mojitos los toma él, yo bebo otras cosas. Me ha gustado.

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  2. Una coherente manera de enfrentarse...sentándose a dialogar!

    Saludos
    Mark de Zabaleta

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